Japoneses después del tsunami

Os presento a dos japoneses. Su recuerdo adquiere relieve en estos momentos  que sufren tanto.

Uno de ellos es Kenzaburo Oé. Escritor y Premio Nobel de Literatura. Él a mí no me conoce, pero yo he rastreado algo de sus libros y, uno de ellos, me ha llamado  la atención. Se llama  “Un amor especial” y lo ha  editado en castellano  la editorial Martínez Roca. El libro trata de Hikari Oé, uno de los hijos de Kenzaburo, nacido con una grave deficiencia cerebral.

El libro incluye un relato que ha cobrado actualidad estos días. Kenzaburo, al nacer su hijo, quiso superar su dolor viajando a  Hirosima para fijar su atención especialmente en los que  dedicaron todos sus esfuerzos en socorrer a las víctimas de las bombas. Desde entonces ha viajado con cierta frecuencia a esta ciudad y ha escrito sobre los que al cabo de los años siguieron atentos a esta llamada llena de calor humano.

Se detiene en la figura del doctor Shigeto.  Descubre que este gran médico a partir de 1945  había superado una crisis de identidad y había realizado, de forma inmediata,  una actividad extraordinaria dirigiendo un hospital al servicio de las víctimas de la radiación.  Este ejemplo  ayudó a Kenzaburo  a superar la crisis de dolor ante el nacimiento de su hijo. y considera que “el nacimiento de Hikari se produjo en el  momento preciso, fue un acontecimiento   de inmensa importancia que ocurrió en un momento esencial de mi vida”. Merece la pena leer el libro y conocer la singular trayectoria de la vida de Hikari que llega a ser compositor musical.

Mi otra amiga japonesa es Sachiko Kato. La conocí en España cuando era estudiante de Lengua Española en Salamanca. Ahora vive y trabaja cerca de Tokio. Sus padres, ya mayores, residen en Fukushima. Me puse en contacto con ella a raíz del tsunami. Hoy he recibido un e-mail que transcribo con su propia ortografía:

“Gracias tus noticias.

Estoy preparando de ir adonde estan mis padres aunque esta derrotada la linea de tren bala. Ya esta recuperada la autopista y hay servicio de autobus. En la ciudad de Fukushima, donde viven mis padres, estan muchos refugiados de los pueblos contaminados de radioactividad. Quiero colaborar a algunas actividades.

Sachiko Kato”.

Deseo a todos los japoneses que salgan adelante y, como el Doctor Shigeto, como Kenzaburo, todo esto sirva para superar posibles crisis y lleve a un crecimiento en humanidad. Como dice Kenzaburo en su libro hablando de eso que él llama el momento preciso: “… a veces tales momentos me han parecido signos de algo más, ejemplos, aunque bastante ostentosos, de que algún ser supremo ha elegido el momento preciso…”.

Los cristianos llamamos a estos signos: providencia de Dios.

Felicito a Sachiko por su decisión de ir hacia Fukushima   para ir al encuentro de sus padres y de la gente que sufre

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