RECETA Y SOBREMESA: huevos pochés

Hace un tiempo recibí un correo electrónico de mi hermana Pilar del Riego con la siguiente historia que sirve de receta y sobremesa:

LA HISTORIA DE UNOS HUEVOS

Receta: Pilar del Riego

Se trata de los cuatro años de mi nieta Alicia y un hallazgo interesante de su “lenguaje infantil” muy propio de una niña espabilada que ha oído muchos, muchos cuentos (orales, leídos y televisados). El otro día estábamos jugando y era una de las primeras veces que iba a pintar a la acuarela (hasta ahora sus “colores”, estaban basados en lápices y rotuladores) cuando le hablé de pintar me dijo:

-No, hoy no voy a pintar, hoy voy a PINCELAR, (muy contenta ella y muy ilusionada con el pincel de las acuarelas)

Me sorprendió agradablemente el invento, así que he decidido que ya tendrá tiempo de corregirse y yo con ella hablo de pincelar.

Esta introducción me sirve para proponerle al lector la actividad de pincelar en la cocina.

Enredando en una tienda-bazar (sección moldes de silicona), vi “en oferta” un pincel de cocina en esta materia que es lo que te brindo. Como hace unos días he adquirido una bandeja parrilla eléctrica, me parecio muy útil poder poner el aceite untado en la susodicha, lo compré y ahora lo uso a todas horas hasta el punto de que me pregunto cómo me las he apañado sin el artilugio-pincel hasta ahora. No sólo es la parrilla sino en cualquier momento en que interesa untar de aceite una sartén, o un molde o una chuleta o un trozo de pollo que quiero que se dore sin flotar en aceite, cojo mi pincel que lo tengo en un vasito con un “culín” de aceite y lo unto con toda rapidez y comodidad. Unas veces unto un recipiende de cocina, y otras un alimento, el caso es que me resulta útil, cómodo, práctico y sano el pincelar cocinando.

Huevos poché

En mi última estancia en Londres, estába en un restaurante junto a la ópera de Covent Garden con mis dos hijas Amaia y Leticia. A Amaia le sirivieron una ensalada con un flamante huevo-poché, una bolsa de clara de huevo cuajada que “contiene” una yema todavía líquida. No hubiera reparado yo en el poché si no fuera porque Amaia se admiró de lo bien logrado que estaba, tan enterito y tan poché. Comentamos ¿cómo lo harán? Y Leticia dijo que ella tenía unos moldecitos al efecto, así quedó la cosa. Al poco tiempo andaba yo “googleando” y decidí buscar algún artilugio para lo del poché. Lo que saqué en claro es la recomendación de envolver el huevo en plástico, sustituyendo su cáscara. A partir de ahí he perfeccionado el procedimiento buscando los elementos necesarios y después de algún intento fallido he conseguido todo lo que requiere la técnica del poché que ya la domino ¡ni uno me falla! (me salen con la yema completamente encerrada en su clara)

Para empezar es necesario contar con huevos muy frescos y tirando a grandecitos, si sale rota una yema hay que apartarla para otro uso (rebozo o tortilla). Vamos pues con nuestro huevo en-condiciones….

Ponemos un cazo con agua para que hierva y a continuación cojermos una bolsita como la de la foto, , tengo otras probadas pero éstas son las mejores. Según tenemos la bolsita a mano, cogemos nuestro pincel de pincelar bien escurrido y la untamos de aceite por dentro, sobre todo por la parte de abajo que es donde irá el huevo. Ya está preparada. A continuación cascamos el huevo en un recipiente pequeñito (tacita o vasito) y ¡glubs! Lo echamos en la bolsita. Ahora intentando convencernos que somos mañosas al efecto, atamos la bolsita de forma que quede un espacio solo para el huevo, así quedará el poché bien recogidito. Yo hago un primer nudo y como ese nudo es “corregible” miro que quede bien el huevo en su justo espacio, cuando ya me parece que está en condiciones hago un segundo nudo bien fuerte para que no se vaya la clara durante la cocción, en este momento es posible que ya el agua esté hiviendo a borbotones y ¡ale! al agua patos nuestra bolsita. No se me distraiga pues es el momento de poner un reloj avisador de cocina (mejor si es electrónico) para que avise en CUATRO MINUTOS. Yo probé con más tiempo y el huevo se cuece entero así que ¡fracaso!.. Si el huevo es pequeño podemos probar con TRES MINUTOS Y MEDIO , a ver qué pasa … en todo caso mientras hierve nos dedicamos a lo que sea siempre que estemos pendientes de que vamos a estar ahí cuando nos avise el reloj. En ese mismo momento, paramos la cocción, sacamos la bolsita tratándola con mimo, la ponemos encima de un plato y la cortamos por debajo del nudo de tal forma que se libere nuestro poché que ha quedado más bonito que un “san luis”. El “pincelado” de aceite hace que el huevo se deslice de la bolsita con toda facilidad.

¡Oyes! Pues resulta…

Todo esto parece jaleoso pero teniendo a mano los artilugios es cuestión de práctica hacerlo en un pis-pas.

Ya me dirás…

Ya puestas, una tostada cubierta de champiñón en salsa con su poché encima queda como para un brunch de lujo.

El reportaje gráfico lo ha hecho Santiago, mi marido, y muestra “el proceso”: El huevo preparado para ir “al agua patos”.  El huevo tal como sale de la bolsa y la demostración de que queda líquido por dentro y si no que lo diga mi sobrina/nieta Ainhoa, gentil degustadora de mi “invento”

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