Somos europeos

parlamento“Y cuando se trata de gestionar la crisis de los refugiados, hemos comenzado a percibir la solidaridad. Estoy convencido de que se necesita mucha más solidaridad. Pero también sé que la solidaridad debe ser voluntaria, que debe provenir del corazón, que no puede ser forzada”.

Palabras de Claude Juncker en su discurso anual sobre el estado de la Unión Europea, (Estrasburgo, 14-IX-2016)

De acuerdo, no puede ser “forzada”, sin embargo sí reglamentada. La crisis de los refugiados no puede estar al vaivén de los sentimientos.

Las acciones humanas requieren corazón y cabeza. Los impulsos arbitrarios no llevan por buen camino. Los nazis juzgaron en bloque “la maldad del pueblo judío”. Y así otras ideologías que arrastran a golpe de sentimientos y de falsos ideales.

Jon Juaristi, escritor vasco, que condenó reiteradamente los crímenes de ETA, en su libro “El bucle melancólico” expresa el peligro de los sentimientos exaltados y del falso patriotismo. Cuenta cómo él mismo lo experimentó:

“Pero de vez en cuando, en una cena de excombatientes, alguien entona, con la lengua ya medio trabada, la vieja canción de los mendigoxales: “Vayamos de monte en monte, jóvenes vascos”. Goazen mendiririk-mendi euzkotar gazteak…”

Y entonces siento en el pecho la punzada de una dolorosa y conocida melancolía que llega acompañada del eco de mis voces ancestrales. Y debo atarme al frágil mastelete de sensatez que he podido salvar a través de los años turbulentos, porque esas voces me hablan de un amor nunca olvidado, del brillo de los helechos empapados de lluvia, de bosques que son un incendio de oro hacia la mañana de la libertad: me hablan de toda la belleza y la ternura de la vida, pero oigo también entre ellas una voz imperiosa, la de la vieja que pasó llorando, que clama por el pago de una irresarcible deuda de sangre”.

La deuda de sangre hiela el corazón. Bienvenida sea siempre la paz.

Las ideologías extremas tienen como caldo de cultivo los instintos y los sentimientos exacerbados, que se imponen al razonamiento justo e inteligente.

He oído decir a un joven político: “Nadie me puede imponer mis amores”. Cierto, pero tu subjetividad no puede traspasar los límites de la sana razón y humanidad. Confieso que tengo entre mis archivos  esa cita de Juaristi desde hace años para asegurar mi “mastelete de sensatez”, pues lo puedo perder.

No olvidemos que somos europeos y que en esta parte del mundo se generaron y expandieron la filosofía, el derecho y la fe cristiana. Para resolver la crisis de los refugiados hacen falta mente, corazón y rectitud moral.

No tengo nada contra Juncker. Comento unas palabras suyas que me han hecho pensar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s