Cárceles con esperanza

Del amor nadie huye“, es el nombre de  una exposición que ha habido en Madrid, en la que ha intervenido la Asociación para la Protección y Asistencia a Condenados (APAC), en la que se trabaja por la reinserción de presos, con resultados muy positivos.

La puesta en marcha fue en Brasil, en la década de los setenta, con una clara orientación cristiana. En cabeza, un abogado: Mario Ottoboni secundado por voluntarios entusiastas con la idea. Actualmente ya hay un buen numero de centros penitenciarios asociados a la idea y se ha formado una Federación, liderada por  el misionero comboniano, Valdeci Antonio Ferreira.

La idea central es el trato humano y el convencimiento de que “nadie es irrecuperable”. Quien siente esa esperanza tiene el punto de apoyo necesario para levantar la personalidad y la vida, porque “del amor nadie huye”.

Método  que está siendo exportado a otros países de América y que está ha despertado el interés en Europa. Aquí se explica de forma detenida.

El reto es ser capaces de dar ese amor que  se convierte en punto de apoyo para despertar la esperanza. La naturaleza humana tiene el don de resurgir porque somos libres. Brindar la posibilidad es una oportunidad  con la que ganamos todos.

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